hazte un manolo
El ejercicio responsable de la libertad
amplía la verdad,
y a veces la verdad es orgásmicamente subversiva.
Coaching para tu empoderamiento y satisfacción
Conócete mejor,
compréndete más
y descubre cómo
Con el coaching para tu empoderamiento y satisfacción hazteunmanolo mejorarás tu grado de satisfacción. Te ofrezco consulta privada en Barcelona y posibilidad de hacer un intensivo de fin de semana. Puedes concertar una primera entrevista en hazteunmanolo@gmail.com
Con las sesiones del coaching puedo ayudarte a lograr una mejor implicación en la experiencia, a que enfoques las soluciones que deseas, a que te sientas colmado y satisfecho, a reconocer tu deseo individual, a diseñar una estrategia y persistir para lograrlo, a creer en tu potencial y expandirte, a profundizar en el conocimiento de ti mismo y finalmente a liberarte.
¿Qué es un manolo? Un manolo es un orgasmo anal sin manola o masturbación, sin tocártela, como las tías. Es fuerte, es poderoso, es satisfactorio y se puede lograr.
domingo 13 de noviembre de 2011
Joven haciéndose un manolo
Aunque empieza con una manola se pone a la labor (fíjate en la expresión de aplicación de su rostro) entregándose a la follada, soltando la mano, y al final se hace un manolo.
martes 1 de noviembre de 2011
Suelta
Suelta aquella emoción vieja que ya no te sirve y vive tu vida con lo que en ella haya.Suelta aquel discursito que te estorba y aclara lo que quieres.
Suelta aquel descuido que no quieres seguir perpetrando e intima con lo que es esencial.
Suelta aquel orgullo vacío y aquella duda que te impiden tomar la decisión adecuada.
Suelta aquella cobardía que te mantiene angustiado como una presa y arriésgate a conquistar lo que deseas.
Suelta aquella hipocresía y apuesta por aquello en lo que en el fondo crees.
Suelta aquel dolor y rectifica para liberarte de él.
Suelta aquella dependencia y desapégate de lo que no te llevarás una vez hayas muerto.
Suelta aquel galmour vacío y hazte cargo de la vida.
Suelta aquel cositerismo obsesivo y amplía la visión para desatar tus potenciales.
Te puedo ayudar. Quiero ayudarte, si tú quieres.
miércoles 21 de septiembre de 2011
Nuevo curso, nuevos aprendizajes
Hazte un manolo, mejora tu grado de satisfacción sexual en general, disfruta, experimenta, descubre y, sobre todo, compréndete mejor para lograr lo que deseas.
Si te interesa puedes contactar en hazteunmanolo@gmail.com para conocer los nuevos y ajustados precios y la disponibilidad de horarios.
miércoles 13 de julio de 2011
¿De quién es el poder?
¿Te gusta ponerlo en pompa y ofrecérselo?
¿Te gusta ver las ganas en su rostro?
¿Te gusta sentir que te llena y que tú se lo entregas?
¿Te gusta cómo te sujeta y te abraza mientras te bombea?
¿Te gusta sentirte abierto y querer más y más?
¿Te gusta verle volverse loco de ganas dentro de ti?
Ahora imagínate que te corres sólo con su embestida y lo cachondo que se pondrá. ¿Querrá él más, querrás tú más?
Imagínate su satisfacción por haberte dado tanto placer disponiendo de tu culo a su placer.
E imagínate ahora, párate en ello, por favor, tu satisfacción sabiendo que es tuyo ese poder.
Coaching hazte un manolo para tu empoderamiento y satisfacción
contacta en hazteunmanolo@gmail.com
domingo 15 de mayo de 2011
El mejor plan
¿Te gustaría correrte como las tías, follado sin tocártela?
Si quieres, y estás decidido, puedo enseñarte cómo lograrlo en sólo tres sesiones por 120€, la mejor inversión para tu satisfacción y con opción de coaching total a negociar.
Contacta aquí, ponte tú a ello y te pondrás hasta correrte.
jueves 14 de abril de 2011
Brota también tú esta primavera
En las sesiones hago un trabajo individualizado, a tu medida, para que te conozcas mejor y logres aquello que quieres.
Todos queremos la felicidad pero esa felicidad es algo distinto en cada individuo.
Las preguntas son comunes, las respuestas han de ser específicas.

¿Qué puedes hacer al ser penetrado para incrementar tu placer?
¿Cómo puedes brindar más placer al que te penetra?
¿Conoces la diferencia entre tus dos esfínteres anales?
¿Cuál es el enfoque adecuado para tu satisfacción?
¿Sabes cómo estimular tu próstata?
¿Qué alimenta tu deseo y qué lo estorba?
¿Cómo explorarte para conocerte mejor?
¿Qué debes hacer y qué debes evitar hacer?
¿Qué postura te facilita hacerte un manolo?
¿Identidad sexual u orientación sexual?
¿Qué pones tú y qué pone el otro para una buena relación?
¿Cuál es el fin último del sexo?
lunes 14 de febrero de 2011
De la moda de las etiquetas psiquiátricas
martes 4 de enero de 2011
lunes 20 de diciembre de 2010
Bon Nadal
For unto us a Child is born,
unto us a Son is given,
and the government shall be upon His shoulder,
and His Name shall be called:
Wonderful, Counsellor, The Mighty God,
The Everlasting Father,
The Prince of Peace!
(Isaiah, 9, 6)
jueves 8 de julio de 2010
De la satisfacción
El término satisfacción, como satisfacer o insatisfacción, que es la no satisfacción, deriva del latín. Se forma con el adverbio satis, cuyo significado es bastante, o suficientemente, y con el verbo facio feci factum, que es el verbo hacer. Así satisfacer es hacer bastante y la satisfacción es lo suficientemente hecho. Desde este punto de vista, la satisfacción no sólo es algo muy deseable y una meta en sí misma, sino también una verdadera guía mesuradora para verificar el buen camino.
Los problemas empiezan cuando no sabemos qué hacer, o cuando nos hacemos trampa en ese hacer. Ahí se desencadenan hábitos dañinos, explicaciones enturbiadoras, fantasías distractoras y nuevos dolores que acumulados puede llegar un momento en que parecen insuperables e indescifrables. Pero no lo son, nunca es tarde mientras hay vida para poner remedio; siempre es posible encontrar una salida, buscar ayuda y encender la luz.
martes 9 de febrero de 2010
English introduction
GIVE YOURSELF A “MANOLO”, hands-free.
Coaching for self-empowerment and satisfaction.
The responsible exercise of freedom amplifies the truth, a truth which can be orgasmically subversive.
Between the anus and the spirirt, we are something –a channel. And that something exists when we are able to accept, acknowledge and challenge our reality and our desires.
We can confront this task from materianality or spirituanality. The extent of the approach lies within our consciousness, a jewel which bestows upon us the gift to deepen, widen, envolve, imagine and create. Human beings create culture; while creating culture, we create ourselves, in the same way that modifying our environment modifies ourselves. We have been able to develop language, civilization, art, sex and even divinity. And we never cease to continue creating. We enjoy a great heritage, and this is a huge responsibility for us. But the true wonder of this existence is that all individuals are free, unique and incredible in essence, just as they are. Being aware of or granting awareness to something both enriches that something and amplifies us too. Of significance is that awareness that enlightens us and that makes us become beings of Word and Light. The enlightenment can be at the level of trascendence or at the level of friction and lustful desire that leads us to give ourselves a ‘manolo’.
What is a manolo?
A manolo is an anal orgasm without masturbation (in spanish, a ‘manola’), i.e. without direct stimulation. It is impressive, powerful, satisfying, and you can achieve it! It is an anal orgasm specifically for men who are man enough that they can get it being sodomized, without any more stimulation than that of anal intercourse. This is nothing new, no recent invention; it is probably as common and ancient as human sexuality itself. What can be considered as pioneering is focusing and identifying it, learning how to get it and how to feel it. And what is revolutionary is that we can manage to master and own it, instead of it being a process that happens to us without our control.
For manly men?
A manolo itself is performed on a man or a male, since his sexual physiology can combine genitals, anus and prostate. You’ve got to be a man indeed to set you free to desire or perform a manolo, whether or not you have feminine sexual fantasies. One might imagine that doing a manolo is like having a female orsgasm or vaginal ejaculation, when it is in fact the happiest way for men to be ass-fucked. A manolo requires an active attitude in which we awaken and pay attention to our own desires –specifically an active attitude of liberty and liberation, free and real self-esteem, and active freedom to devote to the other.
Why a manolo?
Because ‘manolo’ is the masculine for ‘manola’, the masturbation practice for men which is the easiest and most usual way to come while being penetrated. In this sense, the manolo is different from the anal bottom orgasm with a handjob or masturbation. Manolo is also the name of the person who has identified, studied and presented this particular sexual practice.
Unique?
It depens on one’s perspective and choices. From a certain point of view, every sexual practice beyond heterosexual coitus is unique or even abnormal. But if sexuality is considered as a free, voluntary mutual exchange of affective communication and human expression, it is then not so unique and not at all abnormal or extraordinary.
Prejudices?
There have been many, and for a long period of time. Sodomy and homosexuality are as ancient as humankind. But despite millennia of fierce repression, prejudice, slander and concealment, both are still a social reality and a source of personal pleasure. Human sexuality is free, creative and participatory –the very fact of which constitutes our humanity. Opinions and expectations by others may (or do) exert very strong pressure, a pressure that sometimes seems overwhelming. But the individual and his/her sexuality can only be accountable to others when she/he is accountable to him/herself, or to her/himself and divinity –that is, to beauty, justice and truth.
In this context of freedom, responsibility and authenticity, “PERFORM A MANOLO” coaching has been developed. It is a counterpart to acknowledging our own individuality. It is also a form of training, both mental and physical. Finally, it is a guide for group facilitation and motivation. All these aspects conform to the coaching that I offer either individually or in small group workshops during a weekend. The workshop consist of conversation and self-realization exercises, techniques for developing body awareness, physical exercises and the introduction of different orgasmic strategies.
This is the journey which will help us to achieve a manolo; but along the way we will also learn and recognize other important things about ourselves. Does this ring a bell for you? Or would you like to hear this bell ringing? This latter requires effort, and the reward you get usually depends on the effort, devotion and conviction that you dedicate to the task. Experience has shown that this is the way to surpass even your own expectations. And you will discover that a manolo si something basically simple; that you can and of course should practice it, but it remains simple, like so many other wonderful and authentic aspects of life.
Sex as a source of satisfaction: Yes. Sex as a way to get to know oneself: Yes. Sex as a spiritual path: Yes. Sex as a means to achieve individual and collective liberation: Yes. Sex as union: Yes. But please take into account that we will not actually have sex in this workshop. The goal is clear: to be ready to perform a manolo consciusly, and to achieve it. This is the reason why the coaching process requires follow-up. We could also say that you get ready to let the flower of your power and fulfillment blossom –a power which each one of us owns and is responsible for, and a deep satisfaction which depends on no one but oneself. You will learn something important about happiness, one’s own happiness and that which one gives to others, which ultimately es one and the same.
Facing forward and openly, that’s it. Honestly.
My training as a coach derives from the knowledge that I have acquired during fifteen years of experience with manolos, as well as from my ample research with other people who have sought manolos and succeeded in this aim. I also bring to this work my profound sensitivity and empathy, my communicative skills, and of course my passion for manolos! Instinct and inclination –these are the cultural repertoires that one acquires throughout the course of one’s life until that experience crystallizes in form and meaning for a very specific, concrete goal- coaching others to experience a manolo.
I believe in what I am doing because I know that it is real and works! It makes no sense to explain here how freedom, truth an power increase when you incorporate manolos into your sexuality and experience. It’s meaning and possibilities will vary for each individual. One’s ease in achieving it will be also very variable, and this is precisely where my coaching is most important. Enriching one’s range of orgasmic techniques, learning something new that anothers offers, empowering oneself sexually, getting rid of mental blocks, or simply learning to take more or a different kind of pleasure –these are just a few of the results, the fruits that manolos offer. I personally believe that is much more life-enhancing that tourism, for instance. What a souvenir this is!
Until this moment, until manolos, I earned a living working as a clerk, a cultural manager, an environmental representative, a sociocultural reporter, a swimming coach for children and mentally disabled people, a salesman in a sex shop, a kitchen porter, a dishwasher or a waiter. It is not difficult to recognize that I have always been a restless soul. That is why I have also been a nightclub organizer and a performer, a radio host, and the author of many different kinds of articles in quite diverse media. In addition, I might add that I have overcome important personal challenges; I have struggled to be who I am. I have been on my own, I have failed and I have overcome it. Since I was a child, I have had a good ear and been devoted to reading. I have studied with a venerable Tibetan Lama and also dedicated myself to hatha yoga. I have danced a lot and walked a lot, both in the city and on the mountain. I have always tried to offer the best of myself with better and worse results. And I have never stop being the child, poet and man of goodwill and faith that I am.
viernes 25 de diciembre de 2009
Los sabios de oriente
jueves 12 de noviembre de 2009
Formación anal
Formar es dar forma. Forma es, según el DRAE, "figura o determinación exterior de la materia" y en su segunda acepción "disposición o expresión de una potencialidad o facultad de las cosas".
Anal o relativo al ano. El ano, la más denostada parte de nuestro cuerpo, es la puerta de entrada cuya apertura nos abre al éxtasis desde el perineo hasta la coronilla. El ano, políticamente incorrecto, objeto de burla, terror oscuro, que mientras ha estado cerrado ha sido suciedad, intimidad con la mierda, y una vez abierto es gloria, posibilita el extraordinario orgasmo que traspasa piel e inteligencia, identidad y libertad, sometimiento y dominio. A ese orgasmo aquí le llamamos "un manolo", una realidad tan reservada o tan universal como el propio ano.
El punto de partida, y como en un círculo perfecto el objetivo último, de la formación o preparación que se realiza desde el "Coaching hazte un manolo" es lograr el empoderamiento y la satisfacción del individuo. Será capital reconocer el propio cuerpo sin que sea necesario un exhaustivo conocimiento anatómico. Será aún más importante reconocer el propio deseo sin que sea necesario un máster en psicología, o seis años de terapia. La exploración del propio cuerpo, el sentido común y la honestidad con el propio deseo son las herramientas necesarias, y están a nuestro alcance en cuanto tenemos voluntad y criterio para usarlas.
Pronto, al reconocerse, uno empieza a encauzar su vida y a lograr que su anhelo de felicidad tenga encaje en el mundo. A partir del reconocimiento, y aún con los pasos que después deban andarse, el empoderamiento y la satisfacción se posibilitan porque deseamos aquello para lo que obramos y obramos para aquello que deseamos.
A través de esta formación se patentizan tres principios rectores básicos, de un modo tan vivencialmente indicutible para hacerse un manolo como universalmente aplicable a otros ámbitos de la vida. Tres principios sencillos y esenciales que alumbran en toda su fuerza y verdad. En primer lugar, la voluntad puesta a hacer es el antídoto de la insatisfacción y la frustración. En segundo lugar, el compromiso libera las facultades y energías necesarias para la consecución de los objetivos. Y, en tercer lugar, el esfuerzo trae dicha, de la misma forma que la fricción en el sexo genera el orgasmo.
Voluntad, compromiso y esfuerzo no son valores con buena publicidad en nuestra cultura de masas, pero esto no niega su valía y potencia. A todas luces lo cierto es que alienación e insatisfacción son malogradamente dos de los signos de nuestro tiempo, y en consecuencia nuestro desafío.
jueves 15 de octubre de 2009
Curso 31 Octubre y 1 Noviembre 2009
Faltan pocos días. Si quieres hacer algo útil, y de mucho provecho, el próximo 31 de Octubre y 1 de Noviembre apúntate al curso intensivo de fin de semana de estrategias y técnicas orgásmicas para hacerse un manolo. Trabajaremos con sesiones de charla, aprendizaje de ejercicios físicos, técnicas de conciencia corporal y con otras actividades en grupo dirigidas a potenciar nuestro empoderamiento y satisfacción individual.
El objetivo es bien claro: que al poco te hayas hecho, por lo menos, un manolo. El intensivo de fin de semana incluye una o dos sesiones de seguimiento a posteriori para resolver posibles cuestiones y estabilizar el aprendizaje.
El curso tiene lugar en La Plana (Sta. Maria d'Oló, entre Manresa y Vic), una masía con un hermoso entorno natural y con más de veinte años de experiencia en la acogida de grupos y personas. No es imprescindible disponer de vehículo propio para llegar a La Plana (a concertar). El precio, alojamiento incluído de sábado a domingo, es de 180 €.
Para inscribirte o ampliar información contacta a través de
hazteunmanolo@gmail.com
martes 29 de septiembre de 2009
Advertencia
La curiosidad nos moviliza, salvo cuando es entretenimiento. Moviéndonos avanzamos, crecemos, pero del entretenimiento sólo deviene postergación, aplazamiento y al cabo embotamiento paralizante. Es por ello que la cultura del entretenimiento conduce actualmente al paroxismo de la insatisfacción, a la búsqueda ansiosa de la falsa novedad y el estímulo fácil, a la pereza y finalmente a la demencia. Del entretenimiento como modus vivendi deriva la banalización, de la banalización el tedio espiritual, del tedio la frustración y de ésta el fin de la vida. Sin conciencia en el hacer no hay futuro. Nos faltamos al respeto, deshonrándonos, cuando no damos su justo valor a lo que hacemos y a lo que perseguimos, incapacitándonos así para el esfuerzo que esa valía exige.
En mi trabajo tengo ocasión de observar como el síndrome del "tastaolletes" crea un abismo de insatisfacción. Ir probando aquí y allá, dedicándose un tiempo a algo sin completarlo para cambiar después de objetivo, por aburrimiento o por banal curiosidad, es un camino rápido y directo a la frustración. Podríamos hablar de consumismo espiritual si no fuese que ambos conceptos son incompatibles, un oxímoron. Acabaremos así negando el valor de todo, incapacitados para la persistencia y descreídos para el hacer provechoso. Terminaremos ciegos para la complejidad de la realidad, sordos para el lenguaje de la vida, mudos para aportar nuestra voz, sin gusto para paladear el triunfo y sin olfato para el aroma de la verdad. Estos pueden ser los efectos del movimiento sin dirección, o de la energía sin propósito.
Debo animar con franqueza a quien lea estas líneas a hacer el COACHING HAZTE UN MANOLO. En primer lugar, recomendando un compromiso razonable de no cejar en el empeño hasta haber cumplido el propósito. En segundo lugar, reconociendo el valor del propósito, y reconocerlo significa aportar el esfuerzo necesario, no sólo el económico. Así determinación y voluntad son el antídoto para frustración e insatisfacción. Hacerse un manolo supone un trabajo muy serio, más allá de la gracia que nos haga, o del morbo que nos de. Por esto la recompensa es tan grande, y por esto el coaching es para tu empoderamiento y satisfacción. Después de todo, el curioso "tastaolletes" podrá constatar que el compromiso le habrá liberado y que el esfuerzo habrá sido un placer.
AL LECTOR
(de Charles Baudelarie, prologando "Las flores del mal")
Las estulticia, el error, la ruindad y el pecado
Ocupan nuestras almas y roen nuestros cuerpos,
Y nosotros nutrimos nuestros remordimientos
Igual que los mendigos sustentan su miseria.
Los pecados son tercos, los pesares son laxos;
Con creces nos hacemos pagar las confesiones,
Y volvemos alegres al camino fangoso,
Creyendo, en viles llantos, lavar todas las manchas.
En la almohada del mal, es Satán Trimegisto
Quien mece sin cesar nuestro hechizado espíritu,
Y el precioso metal de nuestra voluntad
Se evapora por mor de ese sabio alquimista.
¡El Demonio maneja los hilos que nos mueven!
En objetos inmundos hallamos seducciones;
Cada día bajamos un paso hacia el Infierno,
Sin horror, a través de tinieblas hediondas.
Igual al libertino que besa y mordisquea
El pecho lacerado de una vieja ramera,
Robamos de pasada un placer clandestino
Que exprimimos a fondo como seca naranja.
Ceñido, hormigueante, tal un millón de helmintos,
Un pueblo de Demonios bulle en nuestras cabezas,
Y, cuando respiramos, la Muerte en los pulmones
Desciende, río invisible, con quejas apagadas.
Si el estupro, el puñal, la ponzoña, el incendio,
No bordaron aún con sus gratos diseños
El trivial cañamazo de nuestra mala suerte,
Es porque el alma nuestra no fue bastante osada.
Mas, entre los chacales, las panteras, las hienas,
Los simios y escorpiones, los buitres y las sierpes,
Los monstruos aulladores, gruñidores, rampantes,
En la infame leonera de todos nuestros vicios,
¡Hay uno más perverso, más feo, más inmundo!
Sin hacer grandes muecas ni lanzar grandes gritos,
Él haría con gusto de la tierra un residuo
Y, con sólo un bostezo, devoraría al mundo.
¡Es el Tedio! -Los ojos anegados en llanto,
Imagina patíbulos mientras fuma su pipa.
Lector, tú bien conoces al monstruo delicado,
-¡Hipócrita lector -mi prójimo- mi hermano!
lunes 10 de agosto de 2009
Para
sábado 1 de agosto de 2009
El manolo, el género y la orientación sexual
Hacerse un manolo va más allá de las divisiones de género y orientación sexual. Este blog se dirige en su inicio a varones y específicamente a varones homosexuales sólo porque por algún lugar debía empezar. Pero quien se pregunte observará pronto que un varón heterosexual, o en práctica heterosexual, puede hacerse un manolo con su compañera. También podrá, como el homosexual, hacérselo a través de la masturbación anal. En este sentido, conocerse, explorar y disfrutar haciéndolo tiene además otras ventajas saludables como se relata en el corto sobre profilaxis y masturbación anal que aquí se enlaza. Por otra parte, tengo constancia y entusiastas referencias, desde que empecé este trabajo, de mujeres que se hacen un manolo con su compañero, en solitario, o con otra mujer. Somos real y profundamente libres, y la libertad ejercida con responsabilidad produce estas maravillas.
Hacerse un manolo va de tomar por culo, de llegar al orgasmo con la mera penetración anal, más que de género, orientación o identidad sexual. Es algo al alcance de un individuo que tiene ano y que sabe empoderarse y jugar con él, unos con próstata y genitales masculinos, otras con genitales femeninos. ¿Queda claro? Espero que sí, porque así de claro es.
jueves 23 de julio de 2009
El fin de la homofobia
El fin de la homofobia no acontecerá únicamente cuando nadie sea perseguido, vejado, insultado, menoscabado u objeto de burla a causa de su orientación sexual. El fin de la homofobia será una realidad cuando no quede el más mínimo resquicio de temor en el homosexual, que es decir también cuando él mismo no boicotee su sentir, consciente o inconscientemente, cuando parezca impensable esconderse, cuando cualquiera, en el acercamiento al otro, contemple como un factor más la orientación sexual, de la misma manera que observamos en el otro si es conservador o progresista, tímido o lanzado, simpático o antipático, dándonos el derecho a tener nuestra preferencia tanto como damos al otro el derecho a ser como es. En el fin de la homofobia no habrá que mostrarse más ni menos que lo que el carácter de cada individuo dicte respecto al ámbito de su privacidad o intimidad.
La ley, o el pacto social, debe actuar para disuadir y detener al agresor, lo sea de mujeres, de niños, de homosexuales o de cualquier ser humano. Hacia este progreso vamos avanzando, con un cada vez mayor reconocimiento de que el respeto por la vida y la libertad ajenas es un valor fundamental. De este valor de respeto al prójimo deriva la justicia, de la justicia la paz y de la paz la felicidad. Todos deseamos la felicidad, sencillamente porque es el primer anhelo humano y como tal debemos otorgárnoslo en calidad de derecho y de deber. Todos deseamos la felicidad y todos deseamos ser felices en sociedad, con los nuestros, con el otro, porque así es el ser humano desde el origen de los tiempos: manada, tribu, nación, pueblo, civilización, al cabo humanidad. Sin humanidad, para los humanos, no hay futuro.
Al Estado le compete lavar su quehacer de homofobia, a la sociedad aprender a respetar la homosexualidad más allá del espectáculo y la tolerancia, en su ejercicio y en su valor, y a los homosexuales compete defender colectivamente, con todos los colectivos posibles, sus libertades reales y cotidianas. Así hace décadas que lo estamos haciendo, con eroticopolíticas cuyo referente hace avanzar la historia y hace avanzar a toda la humanidad. Pero sobre todo nos compete a los homosexuales ser individualmente quienes somos desde el ejercicio responsable de nuestra libertad, mirando más por ser el individuo que cada uno es que por la categoría que nos comprende, que no deja de ser clasificación, cosificación, alienación.
Para el fin de la homofobia todo el mundo tiene algo que hacer, y quien debe hacer más somos los homosexuales. No hay victoria sin lucha, ni logro que no se deba ganar a pulso, con la razón y con los hechos. Empezamos a vivenciar, o vislumbrar, el fin de la homofobia por nosotros mismos, por no aceptar ser víctimas ni hacer responsable a nadie de nuestra dicha o desdicha, por saber guerrear ferozmente cuando es necesario, por no permitirnos el miedo ni la locura, alegre y sensatamente, y por rebelarnos desde un hacer constructivo y generoso que incluye a todos, por supuesto también a los heterosexuales, y a los homófobos heterosexuales u homosexuales. Tenemos en este camino mucho que aportar, y es nuestro deber hacerlo. El fin de la homofobia es cuestión de todos, empezando por uno mismo.
lunes 6 de julio de 2009
Del dicho al hecho
Pasar de negar el propio deseo a afirmarlo verbalmente supone un salto significativo. Se trata de un paso no imprescindible en algunos casos, bien porque no ha habido negación o bien porque de ésta se ha pasado instantáneamente a la acción. En cambio, del decir o afirmar el propio deseo al hacer o realizarlo se produce el salto que realmente importa, aquél del que depende ineludiblemente nuestra satisfacción. Ahí nos hallamos ante el hecho de vivir, ante la posibilidad y el reto que conllevan la voluntad, ante el puro actuar. Este es un paso que nadie puede dar por nosotros, y mucho más nos vale que así sea.
De poco nos sirve que proclamemos nuestra libertad y nuestro deseo si no lo hacemos para construirlos. Sencillamente esa proclama, o notificación, o afirmación, o difusión, o advertencia, o como se le quiera llamar del decir, no es lo que nos hará felices. Somos felices cuando hacemos por nuestra felicidad, y lo hacemos desde el obrar, actuar, dirigir, elegir, que es decir desde la acción, el hecho. Sólo así habremos pasado del dicho al hecho, y sólo así encaramos nuestro devenir y su fruto, que no es otro que la satisfacción y plenitud.
En poco nos conocemos por definirnos. Mucho mejor nos conocemos en lo que hacemos. No hace feliz, alivia tal vez, o reconforta o apuntala, pero no hace feliz, decirle a amigos, o a parientes, o a quienquiera que queramos, que nos reconocemos como homosexuales, o como heterosexuales, o como seres sexuales, o que nos gusta tal o cual práctica sexual, o que aspiramos a esto u aquello. Lo que nos abre las puertas de la felicidad es involucrarse en el propio deseo, relacionarse con otros individuos, tomar riesgo en la relación para ser quien uno es sin perder la visión del otro, tener relaciones sexuales, afectivas también pero, en este terreno, sobre todo sexuales. El manolo siempre es algo que se hace, que uno se hace, y se lo hace concretamente. No hay alternativa: o te lo haces o no te lo haces, como haces o no haces sexo, como duermes o no duermes. Y del dormir el descanso como del sexo el placer. En general nos hace felices conocer quienes somos, en la medida de lo posible, porque así obramos a nuestro favor y vamos dando los pasos que nos convienen. Pero desde el sentir, más que ninguna otra cosa, nos hacen felices las relaciones positivas con el otro, que nos permiten ser y descubrir, amar. Dicho esto, otra cosa es afrontarlo en la individualidad. Pero por el hecho de que nos suponga un trabajo, ciertamente un apasionante trabajo, no podemos hacer más que enfrentarlo. No nos servirá, de nuevo, quedarnos en el dicho. Insistiré tanto como sea necesario en que no es lo mismo haber oído hablar de hacerse un manolo, y decir que se sabe sobre hacerse un manolo, que hacerse un manolo. Insisto en que no es relevante conocer tal o cual ejercicio si no se practica, como decir que se sabe cocinar por haber visto un programa de cocina, sin haber cocinado. ¿Debo insistir más? Aclaro por otra parte que no argumento para restarle su justo valor al dicho, en su medida, a veces significativa, positiva. Insisto en que lo capital, lo que cuenta, es el hecho, lo que hacemos.
Una primera regla de oro podría enunciarse como sigue: sal a la vida a encontrar individuos, no a buscar fantasías. La nuestra es cultura del consumismo fácil, del ideal del logro sin esfuerzo, de una cierta primacía de la banalidad, de fantasías y patrones culturales (de Hollywood, o de los padres, o de los amigos, o de la clase social, o de prejuicios u otras perversiones sociales que fomentan la incapacitación o invalidación la singularidad individual). Esto tiene un sentido bien orquestado, los idiotas insatisfechos fantasiosos desmemoriados son mucho más fáciles de manejar y es más fácil venderles lo que sea. Ahí puede resultar todo un esfuerzo no anteponer la búsqueda del ideal fantasioso al encuentro y la interacción con lo real. Es un esfuerzo que hay que hacer si se busca la felicidad. De lo real deviene la felicidad. De la ficción obtendremos, a lo sumo, un sucedáneo que no nos satisfará más que aparente y momentáneamente; y a la larga nos hará seres insatisfechos, cada vez más trabados y onerosos. Frustrados que cargan al mundo su frustración, pero el mundo funciona por lo que pones en él, no por lo que esperas de él. Aquí el engaño se paga muy caro. En el momento en que un individuo asume su responsabilidad y se compromete consigo mismo, fehacientemente, a no permitirse el autoengaño, la excusa o el regateo en lo que debe hacer, puede asegurarse que el camino de su felicidad, de su satisfacción, de su realización plena y de su empoderamiento ha empezado y no hará más que progresar, por difícil que nos pueda parecer la cuesta vista desde abajo, por doloroso que pueda ser inicialmente esta asunción de la propia responsabilidad, por vacilante que resulte el compromiso de autohonestidad en un principio. El gran paso aquí ya lo hemos dado, los demás pasos vendrán del caminar.
¿Cuál será, pues, la primera regla de oro para hacerse un manolo? Esta regla es simple pero comporta un gran hacer, la enuncia mi propio Método AAAG: Abrir (el culo), Aceptar (la penetración), Aplicarse (al coito anal) y Gozar (entregándose a él sin regateo ni manola, sin trampa). Este Método AAAG, a su vez, opera también en el campo general del trabajo del coaching: Apertura, o abrirse a la posibilidad del manolo, Aceptación, o aceptar el propio deseo, Aplicación, o aplicarse para su satisfactoria praxis, y Goce, o el ejercicio de su potencial.
Del dicho al hecho la acción, el ejercicio de la voluntad. Cada uno verá lo que hace, lo que quiere hacer, pero no veo otro camino en esta dirección, aún contando con que la vida nos pueda regalar algún maravilloso atajo, además de aventuras, aprendizaje, conocimiento al cabo. La forma que debemos contemplar de vivir, en la que esforzarse y dar el máximo de sí no es carga sino libertad, pasión o sensatez, aún con las dificultades que puedan presentarse, es vivir responsables, satisfechos y felices. Este es el norte que no debemos perder, incluso cuando parezca que podemos desfallecer. No hay garantía ni seguro que cubra esta voluntad de vivir más que el hacer del día a día, en lo particular y en lo general. El éxito no está garantizado pero si, sean cuales sean las circunstancias, uno ha hecho todo lo que podía hacer para hacer algo bien, de la mejor forma posible, uno estará en paz, con todo.
Responsabilidad, satisfacción, felicidad, después de todo paz. Tanto y tan bueno hay por delante, por detrás, por encima, por debajo y por donde alcancemos a enfocar, para nada más y nada menos que la dicha de vivir, también para el más dichoso tomar por culo.
miércoles 1 de julio de 2009
Bases para una buena educación
A continuación, en conmemoración del lema "por la educación en valores" de la mani reivindicativa del pasado 27 de Junio, unas bases EBM6PGLTBH: Educación Básica de Manual en 6 Puntos Gay, Lesbiana, Transexual, Bisexual y Heterosexual. Las siglas no son muy comerciales, pero es lo que hay:
1. Sal del armario, sea tu orientación la que sea, dándole una buena patada y con alegría.

2. Incluso si has optado por una dieta a base de carne, cruda y en barra, contempla seriamente la posibilidad de regalarte un día, si los cuerpos lo piden, un buen filete de pescado, o de regarte con la auténtica agua bautismal. Y viceversa.
3. Sé quien eres en soledad y en multitud, sobre todo en multitud: la alegría de vivir será aún mayor. Es de ley que, compartiéndolos, los dones se multiplican.
4. Defiende lo tuyo y lucha con los tuyos.
5. Si oscurece o se pone negro, guíate con calma e inteligencia, y elige buena compañía.
6. Pon amor en tu vida y encuentra el amor de tu vida. Y si te parece que el amor no viene a ti, múevete y ve tú a él.
lunes 29 de junio de 2009
Gracias, Eugeni
Es de justicia, para seguir avanzando, dar las gracias, tras este intenso mes de Junio, a muchas personas que han hecho posible desde el voluntariado las Jornadas Stonewall Contraataca 2009, la manifestación reivindicativa de este sábado pasado, la fiesta popular posterior en la Plaça Universitat y el resto de actividades encuadradas en los actos de la Comissió Unitària del 28 de juny, que viene saliendo a la calle desde hace más de 30 años.
Con todo mi agradecimiento a todas y todos, quiero, especialmente, agradecer a Eugeni Rodríguez, representante del FAGC y amigo desde hace más de una década, su defensa guerrillera y activista, durante tantos años, de las libertades individuales transmarikabollo. Agradecerle su clara visión de esta lucha como algo que es, sin duda, política de clase global y política nacional de país. Agradecerle también su constante vigilancia y lucha sin cuartel contra la homofobia, con contundencia, furiosa cuando ha sido necesario. Eugeni cuenta con el respeto de la sociedad civil, de los medios de comunicación y de las instituciones del país gracias a su ingente e incansable trabajo, hecho con rigor, con fuerza, con una apasionada vocación de justicia social y con una independencia absoluta de intereses mercantilizadores o de partido político, que tanto poder buscan ejercer en el seno del movimiento GLBT.
Mas, aquí y ahora, en la feliz resaca de este jubiloso, fértil y activo mes de Junio de 2009, quiero, y todas conmigo, neeeeennnnnaaaaas, agradecer a Eugeni, con el corazón y a pleno pulmón como en la mani, el estímulo y la guía que nos ofreces generoso. Nos necesitamos todos mutuamente, en la celebración y en las dificultades, pero tu, Eugeni, siempre estás ahí. En particular rindo homenaje ahora, sobre todo, a tu calor personal, tu presencia, tu carácter y tu constancia. Eugeni, te queremos tanto como te admiramos, necesitamos y disfrutamos. Cuesta encontrar palabras para agradecer tanto y para transmitir tanta confianza, tanta esperanza colectiva y tanta alegría compartida.
Salut i canya!
Gracias Eugeni
jueves 11 de junio de 2009
REGENERACIÓN ANAL
Proclamas político-místico-panfletarias para el 28 de junio de 2009
De las tanatopolíticas a las eroticopolíticas vía anal: hazte un manolo.
Este año se cumplen 40 años de los acontecimientos de Stonewall, y 15 de mi primera manifestación en Barcelona. Es una buena ocasión para parar un poco, reflexionar y empujar adelante. Nunca olvidaré la expansión, alegría y viveza de aquella primera manifestación a la que acudí. Por entonces montaba fiestas en la Bata de Boatiné con el nombre de Placenta de Estrellas y el lema Mucho Amor, éramos pocos pero estábamos entregados, y la fiesta no ha parado. Salir del armario como un petardo expansivo, extasiado, que no tardó en subirse a una barra y morrearse indiscriminadamente, o en salir a la calle con tacones anchos, boa, medias y minishort, fue justamente lo que tenía que hacer, lo que le debía al niño y al adolescente que había sido, y lo hice, y nada me detuvo. A veces sentí que en ciertos ambientes alternativos pasaba por demasiado petardo, o tonto, y en los ambientes más gay pertenecía al grupo de los raros raros, pero yo era feliz y en todas partes me trataron bien. Estaba rodeado de seres maravillosos que quería y me querían. La vida ha seguido su curso. Ahora tengo ganas de trabajar más y salir menos. Ya no me subo a la barra, ni voy semidesnudo por la calle, o tan bien vestido. Pero sigo siendo feliz. Hay en mi vida nueva familia y compromiso, y la familia de entonces, esa “manada furiosa” que tan bien dice nuestra Perra Superiora Itzi, ha crecido, y seguimos siendo muchas y bien avenidas, felizmente revueltas, revolcadas y revoltosas… Y esto no hace sino empezar.
I
Contra el falso mito del culo y la mierda, mi profundo y sincero agradecimiento al tabú que nuestra civilización ha levantado en torno al culo y al ir a tomar por culo. Gracias a él yo sé que lo que sé acerca de mi culo es mío y es verdad, no se lo debo a nadie.
El primer rasgo humano que hallará un ser humano al preguntarse por lo que le conforma, constituye, o cuya esencia es, será probablemente su capacidad de conciencia de vida. Somos vida antes que nada. Pero además somos vida con conciencia. Así la conciencia de la vida, o la vida que se hace conciencia, se manifiesta en humanidad. ¿Aceptaremos, pues, ser manifestación de vida consciente? ¿Asumiremos la responsabilidad que ello comporta? Yo lo acepto, y lo asumo, para decir que tengo, que se puede tener, una flor en el culo y que disfruto, se puede disfrutar, libremente del poder del culo. No me voy a engañar, cagar es un placer, pero usar mi culo para follar me da aún más placer, y éste es un placer que comparto y ofrezco al que se lo gana para él, al que se lo sabe follar. Y todo esto no tiene nada que ver ni con la mierda ni con cagar. De la misma forma que con la boca podemos comer, hablar o besar, o con los ojos podemos tanto ver como comunicar, con el culo, como mínimo, yo puedo follar y cagar. No estoy por la labor de elegir, comparar o jerarquizar. Lo quiero todo, y siempre más. La vida es magnánimamente rica, compleja, maravillosa y, por supuesto, mucho más vasta que nuestra pequeña gran conciencia, aún creciente, o inmensa en sus posibilidades. Cada unidad de vida, como cada ser humano, es algo único, completo y perfecto. El todo es más que la simple suma de las partes pero cada unidad, o individuo, en tanto que real e indiviso, forma unidad con el todo. Siendo únicos somos uno, con todos. Podremos pensar en el llamado efecto mariposa, o en los místicos de todos los siglos, o en la ciencia más avanzada, pero de lo que aquí tratamos es del culo, de ir a tomar por culo y orgasmar. Llegar al orgasmo usando el culo, y ofrecer a quien tú quieras un orgasmo con tu culo, posibilita un clímax de la unión, o un éxtasis arrebatado de la carne por el culo.
Mi culo es mío, y de quien yo quiero. Correrme follado por él me abre los chakras, del ano hasta la coronilla. Las veo de siete colores. Pero de la misma forma que puedo pensar con el culo o, más propiamente, tener la cabeza en el culo, será honesto por mi parte señalar cuánto y cuán bueno me he perdido en otros culos, he entrado en el cielo por otros culos.
El cielo se conquista lanzándose a él. A veces tras una audaz e insistente, pertinaz, seducción, salivando con la promesa del banquete con el que mi beso iba a abrir, entre sus nalgas, las ganas de más; o llamando a su puerta con la refriega de mi sexo enervado; o atornillando mi lengua en su boca, mi aliento en su cuello, en sus oídos; o constriñendo con mis brazos su cintura, sus hombros y su pecho; o palpando su vientre y, vuelto boca abajo, descender a dos manos para abrir bajo mi peso sus muslos, atrapando el órgano de mi deseo, expuesto y ofrecido, temeroso y ansioso. He abierto el cielo entrando y saliendo sólo con la punta antes de permenacer un momento con la cabeza asomada dentro, sustentando cómo el camino se dilata y me permite un poco más adentro, un poco más, un poco más, un poco más hasta clavar mi martillo de sangre en el cielo, quedar inmóvil y palpitar en sus entrañas, haciéndolo ya mío al ritmo del deseo frenético y de la lascivia, franca o perversa, acoplada o inmisericorde.
Otras veces he conquistado el cielo irrumpiendo en él sin miramientos, transformando el previo consentimiento en una doma salvaje a mi fuerza y antojo, dándole las vueltas, del derecho y del revés. Realmente he entrado en el cielo por otros culos: los que sólo me han dejado llamar a sus puertas y hurgar con la puntita, los que con habilidad he sometido a la guerra del placer, los que quisieron de entrada toda mi fuerza, los que trabajé pacientemente, los que martiricé y los que aún entregados nunca fueron míos. Anocracia, o el poder del ano. Anócrata, o el sujeto de la anocracia. A través de todos esos anos, como a través del mío, yo he volado, vuelo, hasta el orgasmo. Y el primer síntoma de esta realidad, de esta verdad, es que inexorablemente se quiere más. Siempre. Más.
II
El género es una construcción política, cultural. Es una división creada para representar, y sobre todo para normativizar. Judith Butler escribe de forma genial y plástica que “el género es una copia sin original”. Hablar de género es tan fiable como hablar de patria, o de raza. En cuanto uno descienda a la realidad, o al individuo, lo preestablecido nos va a fallar y servir de poco, habremos de empezar a hacer una inacabable taxonomía de las excepciones; o lo que es más terrible, habremos de forzar a la realidad, al individuo, a ajustarse a ese patrón, violentaremos lo que existe en función de lo que hemos concluido que debe existir, curiosa forma esta de pensar y conducirse, tan ingenua como atroz. ¿Será también estúpida?. En efecto parecería estúpida si no observásemos que dicha construcción de género se impone a partir del siglo XVII con la modernidad y el nacimiento del capitalismo. El género es una poderosa y eficiente herramienta de normativización social destinada a la imposición universal de la unidad familiar, procreativa y heterosexual, como unidad de producción y consumo del sistema. Y lo hace acogiendo la herencia de la moral religiosa imperante hasta entonces, también obsesiva en su voluntad por imponer estrictos márgenes morales y conductuales, a través de la culpa o a través de la simple aniquilación de disidencias y “anormalidades”.
Nunca he estado por las etiquetas, ni me he fiado demasiado de las clasificaciones. Lo cierto es que fallan, con mayor o menor estrépito, y dolor. Etiquetas, clasificaciones y otras taxonomías varias acaban siendo algo semejante a zapatitos de cristal que hemos de calzar en los pies aunque no nos valgan y nos duelan, aunque nos cuesten malformaciones. Es fácil de entender que para el que no quiera preguntarse demasiado acerca de sí ni acerca de los demás le resulte más sencillo interpretar el mundo en términos, normalmente binomios, de blanco/negro, bueno/malo, rico/pobre, afortunado/desgraciado, masculino/femenino, activo/pasivo u homosexual/heterosexual. Y puesto a conformarse con estas explicaciones fáciles para vagos no le quedará más remedio que andar sufriendo, rozando, en la violencia de autoetiquetarse. Porque las etiquetas, menos que nada, no existen más que convenciones inútiles, salvo si uno es serio, riguroso y lo hace en un ámbito colectivo de producción de pensamiento, y los perezosos de la búsqueda de sí mismos y de la realidad no suelen reunir estos requisitos. Aún desde el rigor las etiquetas son cambiantes, reformulables y se mueven con la vida, con el tiempo.
No quiero renunciar, para quedarme tranquilo o para dejar a alguien tranquilo, ni al macho ni a la hembra que soy. No me voy a conformar con ser sólo activo o pasivo, ni renunciaré tampoco al activamente pasivo o al pasivamente activo que soy. No quiero barrar la vivencia de mi masculinidad ni de mi feminidad. Soy lo que soy. Si a cada momento voy conociendo y reconociendo, descubriendo, aprendiendo y cambiando, si no soy lo mismo que hace veinte años, ni que dentro de veinte años, ¿cómo podría atreverme a definirme con estas etiquetas bipolares? Soy algo que se mueve entre eso que esos paradigmas representan, algo que está vivo, que quiere y quiere más. Soy éste que tienes delante con todo lo que es, con todo lo que ha sido y con todo lo que puede ser. Soy tanto el error como la esperanza. Soy un milagro y no soy nada. Somos todos un milagro y no somos nada. Tal vez no podré evitar que me etiqueten, definan o clasifiquen, pero tendrán que respetar que tenga yo la última palabra acerca de mi. Por las obras nos conoceremos, pero por las etiquetas lo dudo.
Para conducirnos del mejor modo posible cabe ver con claridad como se impone una ‘normalidad’ y es esa propia ‘normalidad’ impuesta la que hace brotar lo ‘anormal’. Así comprendemos la profunda perversión del mecanismo político-cultural que se apoya en discursos pseudocientíficos de carácter natural-biológicos, mecanicistas, y en la vieja política de la violencia, por represión y por aniquilación, que tan bien llama Beatriz Preciado “tanatopolíticas”. Como si el ser humano no fuese más que un objeto, hembra o varón, acabamos reduciendo a las individualidades a dos únicos lugares de existencia, lo femenino y lo masculino, algo tan inteligente y útil a la larga como dividir la realidad en blanco o negro, o en bueno y malo. Se ha olvidado la dimensión emocional, espiritual, creativa, libre y participativa que hace del ser humano un ser eminentemente cultural en constante movimiento, evolución y redefinición. Se ha olvidado el derecho a la libertad individual tan proclamado para otros fines por ese mismo sistema “liberal”. Se ha negado la especificidad individual que hace de cada individuo algo único en donde confluye herencia, educación, socialización y voluntad, con una posibilidad tal vez infinita de combinaciones, y como algo vivo con conciencia de vida, es decir permanentemente cambiante, en movimiento. Como no podría ser de otra manera, el resultado de semejante violencia normativizadora ha sido y es dolor, un océano de dolor, insatisfacción y sufrimiento que arrasa generaciones, colectivos e individuos. El sistema no cesa en su producción de plusvalía, pero el verdadero precio de esa plusvalía no deja de ser otro que la insatisfacción sexual, el trabajo alienado y la muerte en vida.
Hay muchos más muertos vivientes entre nosotros de lo que cualquiera, en principio, podría imaginar. Acostumbran a ser discretos, huidizos, negados para la participación, por eso pasan desapercibidos. Pero una vez uno aprende, se les puede reconocer en la sala de espera del médico, ansiosos porque llegue su turno y con la mala educación de hacer visible que el resto de pacientes les causa molestia, o en el vagón del metro, mirando de soslayo con esos ojos vacíos que aún así contienen todo el odio del universo. Si alguien se ríe, la furia de esa mirada puede llegar a torcerles el gesto, o si alguien conversa animadamente, no digamos ya si manifiesta el gozo de vivir.
Los muertos vivientes creen que como ellos ven el mundo, la vida, es como el mundo y la vida es y debe ser, tampoco es que alcancen a cuestionarse mucho más. Si lo hiciesen, deberían hacer algo al respecto, y no tienen valor. Vivir requiere un gran coraje, es un salto al vacío sin garantías ni seguridad. Bajo la ley del mínimo común denomidador, en el reino de la fealdad y lo mediocre, el consejo y experiencia de la mayoría frustrada es un muro impenetrable para la esperanza. Creen en las consignas repetidas por la autoridad, en el orden establecido y en un supuesto bien común que ninguno ha descubierto a quien beneficia. Creen, sobre todo, en el trabajo alienado y el dinero. El trabajo dignifica la muerte en vida, la excusa y proporciona utilidad. El dinero es Dios. El dinero crea el mundo y lo hace funcionar. El dinero mueve a las más altas excelencias y a las más profundas bajezas. El dinero sostiene la fe, proporciona alimento, cohesiona la comunidad. Todo esto es obvio, hace siglos que nos advierten los poetas, pero aún así cualquiera que dude no tiene más que visitar el Vaticano. Todo lo que existe lo hace porque puede cambiarse por dinero… Los publicistas, para vender ilusión, recuerdan que el dinero no compra la felicidad. Pero al instante proclaman que por un justo precio se puede adquirir el cosmético, o vehículo, que nos hará sentir felices. Los muertos vivientes no han cruzado el umbral de la miseria, pero saben que el trabajo alienado proporciona dinero, y el dinero ha de proporcionar que otros trabajen para uno. Es un axioma infalible, como la muerte. Una certeza irrefutable, amén.
Los muertos vivientes están por todas partes, sobre todo en las ciudades. Son funcionarios, obreros, comerciantes, médicos, maestros... Todo lo hacen a desgana, puntualmente, con extrema fidelidad. Crían hijos sin amor, los que tienen menos metiéndoles miedo para que sean obedientes, con insultos y algún golpe; los que tienen más, pagando a alguien para que se ocupe de ellos. Se emparejan por puro sentido práctico, porque esa es la ley de la vida que les han transmitido, y cultivan amistades por si acaso un día son necesarias. Si alguien, ante ellos, se muestra decidido, exhultante, convencido, inconforme o feliz, le tratan con compasión y condescendencia. La propia felicidad es una quimera, una fantasía de juventud, una distorsión mental que no puede durar mucho. Los muertos vivientes no dudan que el suyo es el destino de todos, y el resto son tonterías. Los más compasivos protegen a sus hijos tanto como pueden de la cruda realidad. Pretenden guardar la inocencia de los niños antes de que la vida les transmita la única y demoledora verdad. Además de trabajo y dinero, lo único que existe en verdad, al fin y al cabo, es la muerte. La muerte es el eje de la existencia y su mayor tabú. Es algo tan definitivo y total que no debe nombrarse, de lo que no se puede hablar, ni siquiera al reunirse en un entierro, ni siquiera para decir que alguien ha muerto. Dirán, como mucho, que ha pasado a mejor vida, o simplemente que ya no está. Los ancestrales relatos heroicos transmiten la importancia capital del valor para enfrentar retos y pruebas, pero el día a día demuestra que, antes que el valor, el miedo es la estrategia más eficaz y exitosa. Por eso cada día que pasa los muertos vivientes son más.
Aquellos que logran acumular bienes y propiedades viven en la miseria del miedo a perderlos, o en el ansia de lograr más. La mayoría, que poco más logra que entre sesenta y cien metros cuadrados de hormigón, vive en la miseria de no vivir por lograrlo. Y los que ni esto alcanzan, pese a ser numerosos, no merecen ser tenidos en cuenta, mucho menos objeto de atención, son la porción sobrante que no tiene utilidad, la piel áspera de la patata que hay que apartar. En la sociedad de la muerte en vida la multitud aspira al puesto del privilegiado, del que está arriba, pero olvida, pese a su obstinado sentido material y práctico de las cosas, que arriba sólo hay uno, o unos pocos, y que acá son muchos, millones. Pese a todo, la ley del más fuerte, que algunos cínicos llaman ley natural, excluyendo de la naturaleza inteligencia y amor, mantiene viva la lucha, y con ella las oportunidades de los que mandan para aumentar su poder. Todo ha de tener precio, todo se debe patentar, la salud se obtiene gracias a venenos, se alimentan con porquería y la moral es un cuento de otros tiempos. Los muertos vivientes, por propia condición, no llegan a pensar en estos asuntos, ellos ya tienen bastante con comer, cagar, trabajar y callar. Tampoco sabrían qué hacer. Los días se suceden entre horarios extensos y apurados, soportando caravanas, malhumorados o agobiados, apretados en el metro, superando el ruido con ruido y los malos olores con perfumes pestilentes, comprando en masa o viendo la televisión masivamente, o desahogándose como animales en el fútbol (mal dicho, pues los animales nunca serían tan crueles de forma gratuita, mucho menos consigo mismos). Están muy ocupados en la propia angustia de vivir. Así es la vida, no hay nada que hacer. Con suerte podrán aferrarse a un pequeño grupo humano donde creer que no estan solos, y depositar en él su último vestigio de humanidad, y toda su basura mental, compartiéndola para corroborarla. También podrán, si son hábiles y pacientes, buscar tiempo para una afición que distraiga su existencia alienada fuera del trabajo, y convencerse cada día de que son afortunados y no les va tan mal. A fuerza de repetirla, la mentira parece verdad.
Muchos desean o pagan viajes. El turismo es uno de los rasgos diferenciadores de los muertos vivientes, uno de sus grandes inventos. Turismo masivo o turismo de lujo, el objetivo es llegar a un lugar más o menos lejano con las comodidades de casa y entretenerse mirando por encima ciudades, culturas, museos, paisajes, monumentos. Siglos, milenios para edificar una ciudad, una cultura antigua, la historia de generaciones servida en unas horas. En un fin de semana una metrópoli, en una semana un continente. En realidad no importa nada el valor de lo aprehendido. Quedará una impresión ligera, una comprobación de los tópicos al uso, algún objeto recordatorio y la inmensa satisfacción del poder que supone moverse mucho y quemar toneladas de combustible para no hacer nada, como en la vida cotidiana tras el trabajo. Unos buscan tranquilidad, o diversión, otros sol, o lugares vírgenes, el caso es proponer y seguro que algún muerto viviente lo deseará. Unos prefieren ir a lugares pobres para saberse ricos, otros a ciudades ricas también para sentirse ricos, a los ricos les divierte de vez en cuando hacer de pobres, y todos buscan algo diferente o exótico que no llegue a incomodar y se pueda fotografiar sin el menor peligro. La última moda en turismo es el sexual, sobre todo si el país de destino es pobre y cálido, aunque entonces puede suceder que un tiempo después, al turista, le sorprenda el amante pobre llamando a su puerta e invocando el amor, y una vida mejor. Graves transtornos que sólo se evitan con el pago al contado o el engaño riguroso. El turismo es como una babosa húmeda insaciable, al contacto con el menor riesgo sabe encogerse y cambiar de dirección. A los ojos de los muertos vivientes, el mundo es grande y está repleto. Hay mucho que ver, mucho que usar, mucho que expoliar. Los más espirituales están convencidos de que necesitarán muchas vidas para satisfacer todos sus deseos. Los muertos vivientes, por no vivir, se aferran a la vida en su sentido más material; por no experimentar, tienen voracidad experimental. Y el mundo es un parque temático en el que o trabajas o pasas el rato, normalmente ambas cosas.
Los muertos vivientes soportan una vida de esclavitud pero pueden matar al vecino por un aparcamiento en la calle, se casan ante dios para toda la eternidad y al poco comienzan a maltratarse, no saben amar pero pueden llegar a odiar infinitamente, hablan de generosidad con toda la avaricia posible, creen en la bondad actuando con malicia, engordan por puro aburrimiento y se aburren en la abundancia, persiguen la novedad repitiendo los clichés de siempre, tienen la memoria de un pez pero creen saberlo todo, niegan la divinidad creyéndose dioses, ayudan al prójimo siempre en propio beneficio y aplastan la vida porque no la tienen. Quieren ser quien no son, negándose a ser algo. Les fascinan las máquinas y el ruido, tanto como lo mecánicamente repetido; y los números, sobre todo los números, las estadísticas y los porcentajes, a la postre el dinero se cuenta con números. En algún momento de la historia la cantidad y medida pudieron parecer una forma de apoderarse por la voluntad de la vida, pero ese crimen de soberbia tuvo que ser pagado, y contar y medir terminaron siendo el culto universal de la muerte en vida. Ante la abrumadora conciencia de la vida, su complejidad dinámica, su significativo misterio e inefabilidad, el miedo aconsejó acotarla, matarla en la medida de lo posible, y trocear sus partes para escudriñarlas. Y tras el análisis de la parte, cuento y medida, inferir el todo sujetándose a unas reglas marcadas por el propio método, que no deja de ser la mera y limitada capacidad, dando por sentado que el todo es la simple suma de las partes.
Los muertos vivientes acechan de forma inconsciente, se multiplican tanto que ya no caben en las pesadillas ni en las calles porque no nacen de la carne, ni de la voluntad de la carne, ni del querer de los vivos, sino que nacen del miedo. Los muertos vivientes son el mayor peligro al que se ha enfrentado la humanidad, mil veces más peligrosos que el riesgo nuclear.
III
Si existen unas tanatopolíticas que no ofrecen al cabo más que moneda y muerte, no tardan en existir, por tanto, unas eroticopolíticas que vienen del margen, de la periferia, de la anormalidad. Es el movimiento de las raras, anormales y excluidas que no se resignan a la muerte en vida que les depara la normatividad. Se produce el nacimiento de unas eroticopolíticas que, grupusculares, han ido emergiendo a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y han de operar, para ser eficientes, como movimiento transversal, dinámico y diverso. Estos nuevos frentes no dejan de ser, a la postre, los frutos que la propia normativización ha generado por medio del machismo, el heterosexismo, la transmaricabollofobia, la xenofobia, la herencia colonial y la depauperización a la que el capitalismo condena y obliga (es un hecho histórico, irrefutable, que el capitalismo no es en absoluto eficiente para evitar la pobreza desde una perspectiva global, la multiplica, tanto como la riqueza que unos pocos acaparan). Al fin y al cabo, no debemos olvidar que el propio Stonewall, más que un bar gay, era un bar de trans latinos, maricas, bolleras y afroamericanos. Los gays blancos y ricos no necesitaban enfrentarse a la policía, no se hallaban en 1969, como no se hallan ahora, ante la lucha por la supervivencia. La emergencia de esta revolución pacífica se hace con razones, con tacones y plumas que pueden ser clavadas con contundencia, por individuos decididos a construirse desde la felicidad, que no aceptan ser víctimas y que ante la precariedad de su vida responderan con un glamour de todo a cien, hortera, sucio y satisfecho que acabará queriendo imitar hoy en día, excepto en el precio, cualquier gran marca del lujo. La felicidad puede ser más contagiosa que el miedo, y los humanos aprenden pronto de la audacia de los pioneros. Esta revolución no fue algo que naciese en EEUU y se fuese extendiendo al resto del mundo, es un hecho global producido desde lo local. No llegó a la España macha y católica como contaminación de las democracias nórdicas, ¿o seguiremos olvidando que en los 70 en Barcelona, aún en la dictadura, se producía una emergencia resistente y radicalmente subversiva? ¿recordaremos a Ocaña, Nazario y sus cuarenta maricones? Esta revolución es singular en tanto que propone un nuevo planteamiento para la acción, lucha y resistencia. Frente a las tanatopolíticas imperantes, la audacia de estas emergentes eroticopolíticas o políticas del ano acabará extendiéndose a otros movimientos y haciendo política global. Citando de nuevo a Beatriz Preciado:
“(…) el feminismo y los movimientos de lucha por la emancipación de las minorías sexuales activan la primera revolución hecha con lenguaje, drogas, música y sexo. Separándose de las armas tanatopolíticas que caracterizan las luchas históricas del siglo XX (desde la metralla pasando por el gas de las cámaras de Auschwitz hasta la bomba H), el movimiento gay, lesbiano y trans coloca la vulnerabilidad del cuerpo y su supervivencia en el centro del discurso político y hace de la cultura, como foro de creación e intercambio de ideas en el que se definen los límites de lo socialmente posible, el centro de la lucha. (…) Entre 1968 y 1988 se inventan las políticas del ano como agenciamientos colectivos frente a las (bio/tanato-)políticas de guerra que hasta ahora habían sido las formas tradicionales de gobierno de lo social: ejercicios de poder en los que la mutilación y la muerte se han convertido en formas de defender la vida de las poblaciones. Estas micropolíticas de maricas, bolleras, travestis y transexuales se oponen al modelo tradicional de la política como guerra (tanto biopolítica como tanatopolítica hallan sus referencias en la guerra como último modelo de control), y proponen un nuevo modelo de la política como relación, fiesta, comunicación, autoexperimentación y placer”.
Hablamos, sí, de políticas del ano, “políticas del cuerpo, redefiniciones de la especie humana y de sus modos de (re-)producción. Pero aquí el cuerpo ya no se concibe como depósito natural de cualidades o defectos que han de preservarse o eliminarse mediante la educación, la disciplina, la esterilización o la muerte. Ya no se trata del cuerpo humano, ni del cuerpo femenino y masculino, ni del cuerpo racialmente superior o inferior, sino del cuerpo como plataforma relacional vulnerable, histórica y socialmente construida, cuyos límites se ven constantemente redefinidos”.
El propio término homosexual es un invento de 1869, Su función es la de crear una nueva patología y delito con el que imponer la normatividad heterosexual. Como la teoría de la primacía racial aria requirió una operación global de genocidio en Europa. Como los autos de fe requirieron la quema de seres humanos. Por tanto se hace evidente que podemos y debemos decir con contundencia, y en honor a la verdad y a la justicia, que la homosexualidad nunca fue una enfermedad. Desde su origen la enfermedad fue y sigue siendo la homofobia. El deseo por un individuo del propio sexo no es nada anormal hasta que el deseo por un individuo del otro sexo ha de ser la única opción, sin importar el coste vital o la injusticia social que esto conlleve. En Barcelona, la manifestación del 28 de junio sigue siendo, más que un escaparate de normatividad domesticada y nuevas normatividades del consumismo-gay-autocomplaciente-de-gheto, una oportunidad para persistir en la lucha por seguir avanzando colectiva y públicamente, una oportunidad para no dejar de reclamar como innegociables las libertades individuales y colectivas, una oportunidad para no dejar de denunciar la transmarikabollofobia y también una oportunidad para no dejar de expresarnos como somos: diversas, anormales y felices. Hace unos años, a tenor de la histeria por el matrimonio gay que sacó a la calle a obispos y demás fachas de la España cainista, llevaba semanas con ganas de articular una frase en respuesta a cierto alcalde que proclamó públicamente que los homosexuales son tarados. Dos días antes de la manifestación, motivado por ella, escribí lo que luego luciría en un cartel: La homofobia es una tara psicológica, fruto de una mala educación. En el reverso decía: El amor es la medida de las cosas. Gracias, señor alcalde, por motivarme para reformular lo que es, tal y como es, y hacer honor a la fuerza de la verdad ante su obstinada obcecación y odio. Compadezcía su odio, pero ni me iba a callar ni me iba a aguar la fiesta.
IV
Persona, en latín, hace referencia a la máscara del actor y al papel desempeñado en la sociedad. La persona es la máscara con la que nos manifestamos ante mundo, un artificio y una construcción. Beatriz Preciado escribe: “Desconfía de tu deseo, sea cual sea. Desconfía de tu identidad, sea cual sea. La identidad no existe sino como espejismo político. El deseo no es una reserva de verdad, sino un artefacto construido culturalmente, modelado por la violencia social, los incentivos y las recompensas, pero también por el miedo a la exclusión. No hay deseo homosexual y deseo heterosexual, del mismo modo que tampoco hay deseo bisexual: el deseo es siempre un recorte arbitrario en un flujo ininterrumpido y polívoco.”
Mas si, después de lo apuntado aquí, el género es un artificio y construcción político-cultural, tanto como la división hetero/homosexual, no podemos negar la realidad del sexo, su poder, su relevancia, su ser constitutivo del devenir humano, su alcance y conexión con la piel, los sentidos y el placer, el orgasmo como alegría de vivir, y su conexión a un tiempo con lo más profundo en nosotros por sus implicaciones afectivo-emocionales, relacionales y de creativa expresión dinámica, tan sujeto a la vida como el espíritu, como ese instante presente maravilloso e irrepetible, tan vida misma. ¿Qué nos queda tras esta deconstrucción? ¿Qué hay al otro lado de la libertad? ¿Qué brújula nos puede orientar para entendernos e intentar la ardua e inacabable tarea de querer entender la vida? El sentido común, la experiencia y el anhelo me dicen que tras la máscara, moldeada a golpes y a voluntad, está el actor, tras la representación manifiesta está el individuo, uno e indiviso. Antes y después de toda identidad, señor y servidor a un tiempo de su cuerpo y su mente, encontramos a ese que observa y actúa, que tiene voluntad y es la misma vida operando, creciendo. La individualidad reconoce y administra el poder y la fuerza que tiene y así se empodera. Sabe que ni su poder ni su deseo pertenecen a nadie más que él y no cae en el error de ceder su potestad porque ofrece generoso su quehacer. No tiene miedo y confía en la vida porque confía en sí mismo. Puede entregar porque es dueño de sí y lo hace en abundancia porque no escatima en lo que hace. La individualidad, una e indivisa, singular y satisfecha, no puede hacer otra cosa que relacionarse, compartir, comunicar, disfrutar, celebrar, obrar y crear. Triunfa porque se levanta tras el fracaso, logra sus metas porque las conquista, tiene autonomía porque reconoce y ejerce su valía. La vida es experiencia para crecer, voluntad de hacer y alegría de vivir. Al cabo ese individuo querrá, como dice un querido y buen amigo, llevar un día quince mil días contento, incluso los días en los que haya resultado difícil seguir contento.
Entre ano y espíritu somos algo, un canal. Y ese algo es en la medida en que somos capaces de asumir, reconocer y retar nuestra realidad y nuestro anhelo. Todos comprenderemos pronto a qué nos referimos al hablar del ano, pero será prudente encuadrar en este contexto a lo que me refiero al hablar de espíritu, de lo espiritual. No va en la dirección de ninguna liturgia, o dogma de fe, ni tiene nada que ver con ninguna iglesia. El término espiritual se confunde con el uso que de él han hecho los instrumentos de poder en su beneficio más prosaico, y también se confunde con cierta subcultura y paroxismo del yoismo mental. Así como reivindico lo anal, la anocracia, el poder del ano, quiero reivindicar lo espiritual y hacerlo en aquella dimensión en la que lo espiritual es la realidad en toda su potencia, lo real (material e inmaterial, físico, mental y afectivo) llevado a toda posibilidad. Lo espiritual es en su inefabilidad aquello que nos permite afirmar, como dice el lema de este blog: el ejercicio responsable de la libertad amplía la verdad, y a veces la verdad puede ser orgásmicamente subversiva. Así he llegado hasta el manolo, ese regalo de la vida oculto tras la última frontera anal, ese orgasmo en el que no hay más que fricción, ano y deseo de ser poseído, cuya cualidad, potencia y arrebatamiento hacen que nos detengamos en él, que lo construyamos a través de la experiencia, que juguemos a perseguirlo y nos abandonemos a su poder.
Hacerse un manolo se puede enfocar desde la terranalidad, o desde la espirituanalidad. La dimensión del enfoque radica en la conciencia, esa joya cuya capacidad nos otorga el don de profundizar, ampliar, evolucionar, imaginar y crear. El ser humano crea cultura, y creando cultura se crea a sí mismo, de la misma manera que modifica su entorno, y con él se modifica a sí mismo. Hemos sido capaces de crear la lengua, la civilización, el arte, el sexo y hasta la propia divinidad. Y seguimos creando incesantemente. Gozamos de una gran herencia, y tenemos una gran responsabilidad. Pero el verdadero prodigio de esta existencia es que cada individuo es, en esencia y donde es, libre, único y maravilloso. Ser conscientes o ponerle conciencia a algo enriquece ese algo y nos ensancha a nosotros. Es significativa esta conciencia que ilumina, por ella somos sujeto del verbo y la luz. Lo iluminado puede serlo tanto en el orden de la trascendencia como en el orden de la fricción y el deseo lascivo que nos llevan a hacernos un manolo. Aquello que la conciencia alumbra puede ser tanto una idea de corresponsabilidad social con el otro, o con el planeta, como una práctica sexual, o cualquier otra actividad. Es por ello que acuño tres nuevos términos: espirituanalidad, o el canal libre y abierto para la realización, terranalidad, o la fuente que nos nutre y conecta, y perranalidad, o la energía de la lujuria plenipotenciaria desbordando la profundidad abismal del agujero.
El ano, la más denostada parte de nuestro cuerpo, es la puerta de entrada cuya apertura nos abre al éxtasis desde el perineo hasta la coronilla. El ano, políticamente incorrecto, objeto de burla, terror oscuro, que mientras ha estado cerrado ha sido suciedad, intimidad con la mierda, y una vez abierto es gloria, nos trae el brutal orgasmo que traspasa piel e inteligencia, identidad y libertad, sometimiento y dominio. “El problema no es el sexo anal, sino la civilización del hombre-castrado-de-ano”. El ano nos trae también la vanguardia de un nuevo mundo, la prometida era de acuario, una nueva política global en la que la humanidad da un paso adelante, salta de dimensión y danzando, gozando, deja atrás la violencia como forma de avance, la unívoca visión como modo de representación de la realidad, y la exclusión como mecanismo de progreso. Con las políticas anales, en el reino de la anocracia, construimos paz, expresamos la diversidad que nos enriquece y creamos relación e intimidad desde la libertad y la responsabilidad individual.
“De ahí esta apología o exaltación del ano que podrá sorprender o divertir a algunos, pero que designa, más allá de cierta provocación inevitable, una sociedad no autoritaria, no jerárquica, que rechaza toda transformación del ‘otro’ en objeto, precisamente porque hacia él conduce un deseo pleno –no mutilado, plenamente corporal y sexual- de ser poseído por él, en vez de poseerlo.” (René Schérer, Prólogo: Un desafío al siglo a El deseo homosexual)
Mi más sincero agradecimiento a Beatriz Preciado, por inspirar tanto y tan bueno con su discurso brillante y audaz, por brindar a cierta manada furiosa barcelonesa un referente y soporte que nos estimula y nos hace partícipes de un gran trabajo colectivo, y finalmente por permitirme citar aquí pródigamente su trabajo Terror anal: apuntes sobre los primeros días de la revolución sexual, publicado con El deseo homosexual de Guy Hocquenghen, Editorial Melusina (Barcelona, 2009)
Barcelona, junio de 2009
domingo 7 de junio de 2009
La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
GABRIEL CELAYA
jueves 28 de mayo de 2009
Stonewall Contraataca
El 5 y 6 de Junio de 2009.
Debates, performances, encuentros, talleres y charlas. Consulta el detalle del programa aquí.
También habrá una charla informativa sin inscripción previa sobre el coaching hazte un manolo, el viernes 5 a las 16:00h.
Puedes ver videos de lo hecho AQUÍ
sábado 23 de mayo de 2009
30 y 31 Mayo intensivo de fin de semana
Sólo falta una semana. Si quieres hacer algo útil, y de mucho provecho, apúntate. ¡Esta primavera viene fértil y ya está en su apogeo! Curso taller de fin de semana de estrategias y técnicas orgásmicas para hacerse un manolo, el sábado 30 y domingo 31 de Mayo. Y prepárate para abrir la flor de tu empoderamiento y satisfacción.
Será en La Plana (Sta.Maria d'Oló, entre Manresa y Vic), una masía con un hermoso entorno natural y con más de veinte años de experiencia en la acogida de grupos y personas. No es imprescindible disponer de vehículo propio para llegar (a concertar). El precio, todo incluído, es de 210 €
Para inscribirte y ampliar información contacta a través de hazteunmanolo@gmail.com
De mito y amor
Afrodita, diosa del amor, nace de la espuma formada al precipitarse sobre el Océano, origen de la vida, los genitales castrados de Cronos, el Tiempo.
Ella, la Concha Sagrada, es conocida como la Primigenia, y trae al mundo armonía, belleza y amor, también necesidad.
Ella, la belleza ante la que nada ni nadie puede resistirse, se desposa con el malformado y tullido Hefesto, habilidoso constructor capaz de domar metal y fuego para construir los más maravillosos artefactos y joyas.
Y Ella, dulcísima bienaventurada, es amante de Ares, el señor de la guerra y la destrucción.
Sirven a Afrodita las Tres Gracias, que son Eufrósine (Alegría), Áglae (Brillo) y Talía (Florecimiento), y la acompaña Eros, el bicho infante, travieso, que asaetea a los humanos insuflándoles irrefrenable deseo para su dicha o para su desgracia. Eros también es la fuerza primigenia que une y relaciona, o junta y crea el devenir de toda la vida en la Tierra.
Estos apuntes del mito para la reflexión, para la visión, nos ofrecen, como todo el legado griego, una ventana a la profundidad insondable de vida-tiempo, belleza-creación, amor-lucha o deseo-unión. Cada cual verá desde su perspectiva lo que haya de ver, también quien rechaze el relato mítico, pero personalmente me parece entrever una lucidez, una luz griega que revela una amor inefable, fruto del reconocimiento honesto de la mesura humana, limitada, y de su anhelo ilimitado. De esto me parece que habla el mito, y especialmente el mito del amor, de una profundidad insondable manifiestamente real que entra por los sentidos y arrebata el ser.
"¡Oh, estos griegos! Sabían vivir: ¡para eso hace falta permanecer valientemente en la superficie, en el pliegue, en la piel, adorar la apariencia, creer en las formas, en sonidos, en palabras, en el Olimpo entero de la apariencia! Estos griegos eran superficiales: ¡a fuerza de profundidad!" (Nietzsche, La gaya ciencia)
Nada que ver, por cierto, con la superficialidad de nuestra cultura consumista, con la atroz banalización del deseo limitado a capricho e inexorablemente insatisfecho, con la negación de la responsabilidad participativa, constructiva, creadora como motor erótico, con la realidad reducida a imagen, el sexo rebajado a entretenimiento y el anhelo convertido en fantasía.
Un buen amigo de la adolescencia me decía, categórico, que el amor era un invento de los trovadores occitanos medievales, que Hollywood ha llevado al paroxismo más insensato y melifluo, y tenía razón, tal vez una catástrofe cultural. Yo sigo, como entonces, echando de tanto en tanto la vista a los griegos, y defendiendo que el amor, como el deseo, es algo mucho mayor y primigenio que un invento o cualquier cultura, algo que se manifiesta concretamente en la vida como algo sencillamente absoluto, tan glorioso o aterrador como la vida misma.
A AFRODITA (Himno Órfico, LV)
"Celestial, insigne soberana de adorable sonrisa,
nacida del mar, amante de la noche, de mayestática presencia,
astuta, promotora originaria de la Necesidad,
prolífera, nocturna señora que todo lo relacionas y enlazas,
tuya es la palabra armoniosamente combinada,
ya que todas las cosas de ti surgieron, ¡oh, potestad divina!
Tus decretos al triple Hado guían
y toda la producción en ti halla su causa.
Todo cuanto contienen las esferas celestes,
los frutos que produce la tierra y todas las grandes conmociones
a tu influjo obedecen y acatan tus órdenes,
transmisora imponente de la sutil Deidad."
martes 19 de mayo de 2009
¿Coaching?
Entendamos bien a que nos referimos, aquí, con la palabra coaching. Los términos entrenamiento, preparación, facilitación, asesoramiento, tutoría o artesanía de la conciencia resultan limitados, necesitarían ser enumerados para lo que decimos aquí con coaching.
Se trata de un entrenamiento que es una preparación consciente y física. Se trata también de un acompañamiento y estímulo en el reconocimiento de la propia individualidad. Y por último se trata también de una guía de facilitación y motivación.
En este coaching se trabaja con charla y reconocimiento, practicando técnicas de conciencia corporal, ejercicios físicos facilitadores y estrategias orgásmicas. El objetivo es bien claro, hacerse después un manolo, como algo habitual o como algo maravillosamente excepcional, pero para ello habremos hecho un viaje a la propia individualidad, a su expresión, libertad y anhelo. Por eso éste es un coaching para tu empoderamiento y satisfacción.
lunes 27 de abril de 2009
Charla informativa
El martes 19 de Mayo, a las 20:00h.
Charla informativa sobre el coaching hazte un manolo, gratuita y por Aribau / Laforja, en Barcelona.
Si estás interesado escribe a hazteunmanolo@gmail.com para reservar tu sitio y conocernos. Tal vez sea la oportunidad que necesitas para acabar de verlo claro.
lunes 20 de abril de 2009
Sant Jordi
Por Sant Jordi nos echamos a la calle para gozar la primavera, encontrar alimento para el espíritu, tan de bo carn per a la carn, flores para otras flores, amigos, Barcelona... y este año especialmente para hacernos en primicia con el libro "Devenir perra" de Itziar Ziga, que esperamos anhelantes, gozosos, ansiosos, como ese flujo de manada que nos baña y lubrica para seguir siendo lo mejor de cada casa y algo manifiestamente único, individuos.
¡FELICIDADES ITZI!
Celebrando al dragón, recuerdo a un gran poeta, maestro cantor, José Ángel Valente, que alumbró el inefable poder de la poesía en en tres versos y ocho palabras, todo un himno...
POÉTICA
Dragón,
(acoplado a la trucha
engendra al elefante).






