El término satisfacción, como satisfacer o insatisfacción, que es la no satisfacción, deriva del latín. Se forma con el adverbio satis, cuyo significado es bastante, o suficientemente, y con el verbo facio feci factum, que es el verbo hacer. Así satisfacer es hacer bastante y la satisfacción es lo suficientemente hecho. Desde este punto de vista, la satisfacción no sólo es algo muy deseable y una meta en sí misma, sino también una verdadera guía mesuradora para verificar el buen camino.
Los problemas empiezan cuando no sabemos qué hacer, o cuando nos hacemos trampa en ese hacer. Ahí se desencadenan hábitos dañinos, explicaciones enturbiadoras, fantasías distractoras y nuevos dolores que acumulados puede llegar un momento en que parecen insuperables e indescifrables. Pero no lo son, nunca es tarde mientras hay vida para poner remedio; siempre es posible encontrar una salida, buscar ayuda y encender la luz.



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